POLONIA

De taller de esmaltados a museo: el edificio que guarda la lista de Schindler

Viajamos hasta Cracovia para conocer la sorprendente fábrica de Oskar Schindler, el artífice de la famosa lista por la que pudo salvar la vida de muchas personas.

Fábrica de Oskar Schindler Imagen de Adrian Grycuk, CC BY-SA 3.0 PL, via Wikimedia Commons

En pleno distrito de Zabłocie, en Cracovia, podemos toparnos con un edificio que en la actualidad funciona como museo pero, durante la Segunda Guerra Mundial, fue escenario de uno de los episodios más recordados de la historia contemporánea. Se trata de la conocida como Fábrica de Oskar Schindler, cuyo nombre oficial era Deutsche Emailwarenfabrik (DEF), la Fábrica Alemana de Esmaltados. Cabe destacar que esta instalación pasó por varias etapas antes de convertirse en el espacio expositivo que puede visitarse en la actualidad.

Los orígenes de esta fábrica

Antes de que Schindler se hiciera con el control del complejo, el terreno albergaba ya una fábrica de productos metálicos. Se puso en marcha en el año 1937 y fue la primera de su tipo en la región de la Pequeña Polonia. Su fundación corrió a cargo de tres empresarios judíos —Michal Gutman, Izrael Kahn y Wolf Luzer Glajtman—, procedentes respectivamente de Będzin, Cracovia y Olkusz. La planta se dedicaba a la fabricación de cable, engranajes y acero. Cabe destacar que, con el tiempo, incorporó una sala de prensado para tratar láminas de metal, así como procesos de limpieza con ácido sulfúrico y un almacén destinado al esmaltado de los recipientes.

Sin embargo, los años previos a la guerra no fueron sencillos para el negocio. Hasta tal punto que la dirección cambió en varias ocasiones y la situación económica se deterioró. El golpe definitivo llegó con la invasión alemana de Polonia en el año 1939, cuando el Tribunal Regional de Cracovia decretó la liquidación oficial de la empresa.

La llegada de Schindler y la lista que salvó vidas

Apenas unos días después de que el Tercer Reich invadiera Polonia en septiembre de 1939, las tropas alemanas entraron en Cracovia. Fue entonces cuando Oskar Schindler, empresario alemán de los Sudetes, afiliado al NSDAP y agente del Abwehr, aprovechó la nueva situación de poder para adquirir un establecimiento de productos de cocina y, con posterioridad, la propia fábrica Rekord. En ella, además de esmaltados, también se producía munición para los alemanes. Schindler llegó incluso a levantar un subcampo vinculado a Płaszów, argumentando que sus trabajadores judíos mantenían contacto directo con los guardias.

Escritorio de Oskar Schlinder | Imagen de Ben Snooks from Melbourne, Australia, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

Como los empleados judíos carecían de derecho a salario, la plantilla de la fábrica estaba compuesta en su totalidad por ciudadanos de esa comunidad. Todos ellos encontraron allí no solo trabajo, sino también refugio frente a la persecución nazi. De hecho, en el año 1944, llegaron a trabajar cerca de 1.100 personas. Ante el avance de la guerra, Schindler, junto a su contable Itzhak Stern, elaboró la célebre lista con los nombres de sus trabajadores, quienes fueron trasladados a Brünnlitz, en el Protectorado de Bohemia y Moravia, actual Chequia. Allí permanecieron hasta el 8 de mayo de 1945, día en que el Ejército Rojo los liberó.

¿Cómo pasó de fábrica de telecomunicaciones a museo histórico?

Tras el conflicto, entre los años 1948 y 2002, el edificio pasó a manos de la empresa de telecomunicaciones Krakowskie Zakłady Elektroniczne Unitra-Telpod. No fue hasta 2007 cuando el inmueble se transfirió al Museo Histórico de Cracovia, que lo inauguró como espacio museístico en 2010. En la actualidad, sus salas repasan la ocupación de la ciudad desde 1939, el papel de Cracovia como centro administrativo del Gobierno General, la vida de la población judía, la resistencia polaca y, como no podía ser de otra forma, también la propia biografía de Oskar Schindler.