ALICANTE
Viajamos a la provincia de Alicante, concretamente hasta Denia, para conocer la sorprendente historia que esconde su Castillo.
Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Denia, en la provincia de Alicante, donde encontramos un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente fascinantes, como es el caso de su Castillo. Esta construcción, que está situada en la mayor altura de la ciudad, sirvió de fortaleza en la época de la piratería del Mediterráneo.
Estamos ante uno de los elementos que define la topografía histórica del núcleo urbano. De hecho, en sus laderas, encontramos restos de viviendas y fortificaciones de la Dianium romana. Su diseño se remonta a época islámica (siglos XI-XII). Desde entonces, distintas reformas están reflejadas en su arquitectura. En la época almohade, se erigió la Torre Roja, mientras que en el siglo XV se construyó la del Consell. Los baluartes, así como otros sistemas defensivos, son de estilo renacentista.
No podemos dejar de mencionar la reedificación del Palacio del Gobernador, que se llevó a cabo entre los siglos XVI y XVII bajo los auspicios del I duque de Lerma y V marqués de Denia. Fue en época del valido de Felipe III cuando se realizaron las transformaciones más importantes en el palacio, hoy en estado de ruina parcial. El objetivo de estas obras era adaptar la residencia a las necesidades y gustos del rey Felipe III y su séquito durante las visitas oficiales al municipio programadas para principios del siglo XVII.
Así pues, el duque optó por modernizar el antiguo palacio medieval que se erigía sobre la plataforma del castillo de una manera muy similar a la utilizada en su residencia de la villa ducal de Lerma. Por lo tanto, se ocultó la antigua fábrica a base de reducir sus partes o agregar elementos, como las cuatro torres angulares. Asimismo, se uniformaba el exterior de ambas arquitecturas. Aun así, el proceso de reforma en el palacio de Denia se caracterizó, especialmente, por la adición de arquitecturas a su alrededor, como jardines en su flanco septentrional o cuartos reales con vistas al mar, entre otras cuestiones.
A pesar de todo, hay que tener en cuenta que la obra más importante de todo el legado artístico del duque de Lerma en Denia fue, sin duda, su estatua genovesa en mármol blanco, situada junto a la puerta de acceso al palacio hoy desaparecida. Sea como sea, desde el punto de vista de la estrategia visual, el duque de Lerma quiso expresar su posición privilegiada dentro de la nobleza española de la Edad Moderna.
La destrucción del Palacio y de la Vila Vella durante la Guerra de Sucesión, así como el posterior abandono de la plaza militar en el año 1859, definen los últimos siglos. A mediados de enero de 1812, fue ocupado por las tropas francesas, que permanecieron en él hasta que fue recuperado por los españoles, tras un asedio que duró desde mediados de junio hasta principios de diciembre de 1813. En la actualidad, esta fortaleza forma parte de un conjunto patrimonial emblemático, siendo escenario de obras de conservación y restauración, así como diversas propuestas de difusión. ¡Una visita imprescindible si viajas a Denia!