ZONAS CEBREADAS

Las rotondas españolas empiezan a cambiar por culpa de los camiones de 32 metros

La llegada de los dúo-tráilers obliga a adaptar algunas infraestructuras para que puedan girar sin invadir carriles de forma peligrosa.

Las rotondas están diseñadas para ordenar el tráfico, reducir la velocidad y evitar cruces directos entre vehículos. Pero hay camiones que ponen a prueba ese diseño. Los dúo-tráilers, conjuntos de transporte que enlazan dos semirremolques mediante un elemento de conexión, necesitan mucho más espacio para completar un giro que un camión convencional. Y eso está llevando a modificar algunas glorietas para facilitar su paso.

Una de las soluciones que ya puede verse en determinadas carreteras consiste en delimitar zonas cebreadas para facilitar el giro de los vehículos largos. En otros casos se instalan isletas centrales de poca altura, diseñadas para que parte del conjunto pueda pasar por encima durante la maniobra, siempre que la infraestructura esté preparada para ello.

La idea es permitir que estos vehículos completen el giro sin tener que realizar maniobras adicionales o invadir zonas que puedan poner en riesgo a otros usuarios. El problema es que una rotonda pensada para turismos y camiones convencionales puede quedarse pequeña cuando tiene que dar cabida a un conjunto articulado de más de 30 metros.

Qué son los dúo-tráilers y en qué se diferencian de los megacamiones

Los dúo-tráilers están formados por una cabeza tractora y dos semirremolques conectados mediante un dispositivo intermedio conocido como dolly. Los megacamiones, por su parte, son conjuntos euromodulares que también superan las dimensiones habituales de los vehículos pesados, pero cuya configuración puede ser diferente.

Según la regulación y las condiciones aplicables a los conjuntos euromodulares, estas combinaciones pueden alcanzar los 32 metros de longitud y las 72 toneladas de masa máxima autorizada. Son cifras muy superiores a las de un tráiler convencional y explican por qué no pueden utilizar indistintamente cualquier carretera, área de servicio o zona de carga y descarga.

Su principal ventaja es la capacidad de transportar más mercancía en un solo desplazamiento. La Dirección General de Tráfico ha señalado que los dúo-tráilers pueden reducir entre un 25% y un 30% el consumo energético y las emisiones de CO₂ por tonelada-kilómetro transportada frente a configuraciones tradicionales, aunque el resultado depende de las condiciones de explotación.

No pueden circular por cualquier carretera

El tamaño de estos conjuntos obliga a establecer condiciones específicas para su circulación. La DGT permite su uso en los tramos incluidos en las redes de itinerarios autorizadas por las autoridades de tráfico competentes. Por tanto, no pueden elegir libremente cualquier recorrido como haría un turismo.

La normativa también establece requisitos técnicos y restricciones relacionados con la seguridad, las condiciones de circulación y las características de las vías. Entre ellos figuran sistemas de frenado de emergencia, control electrónico de estabilidad y mantenimiento de carril, además de condiciones específicas para circular con determinadas situaciones meteorológicas o de visibilidad.

En los territorios donde la competencia de tráfico corresponde a otras administraciones, como Cataluña, País Vasco y Navarra, se aplican los itinerarios y procedimientos establecidos por sus respectivas autoridades.

Estas limitaciones afectan también a la planificación logística. Un recorrido apto para un camión convencional no tiene por qué ser adecuado para un dúo-tráiler, especialmente si incluye carreteras estrechas, curvas cerradas, glorietas pequeñas o accesos con poco espacio para maniobrar.

Por qué aparecen rotondas con zonas cebreadas

Las marcas viales que separan el carril exterior de la zona central de algunas glorietas pueden tener una función práctica: impedir que los turismos utilicen ese espacio para acortar el giro, pero permitir que los vehículos largos lo ocupen cuando necesitan más superficie para completar la maniobra y el diseño lo contempla.

En determinadas rotondas, estas zonas pintadas sustituyen a un carril interior convencional. En otras, se recurre a isletas franqueables de baja altura para que las ruedas o parte de la estructura de un vehículo pesado puedan pasar por encima sin dañar la infraestructura.

Para el conductor de un turismo, la presencia de estas marcas implica que no debe utilizarlas como un carril adicional ni atravesarlas para tomar una trayectoria más directa. Circular sobre una zona cebreada cuando está prohibido puede suponer una sanción de 200 euros, según las circunstancias de la infracción.

Estas adaptaciones no significan que los camiones tengan prioridad absoluta en cualquier maniobra. Los conductores de vehículos pesados deben respetar las reglas de circulación y extremar las precauciones al girar, mientras que el resto de usuarios debe evitar colocarse en sus ángulos muertos o intentar pasar por espacios que puedan quedar cerrados durante la maniobra.

Más capacidad de transporte, pero también más exigencias

La incorporación de estos conjuntos responde a la búsqueda de una mayor eficiencia en el transporte de mercancías. Mover más carga en un solo vehículo puede reducir el número de desplazamientos necesarios para transportar un mismo volumen de productos, con el consiguiente potencial ahorro de combustible y emisiones.

Sin embargo, esas ventajas dependen de que la infraestructura esté preparada. El radio de giro, la longitud total y el peso obligan a revisar determinados accesos, glorietas, áreas de descanso y zonas de carga. También requieren que las empresas planifiquen cuidadosamente las rutas y que los conductores tengan la formación necesaria para manejar vehículos de estas dimensiones.

La presencia de dúo-tráilers y megacamiones plantea así un reto que va más allá del propio vehículo: adaptar la red viaria para que el aumento de la capacidad de transporte no genere nuevos problemas de circulación.

Las rotondas con zonas cebreadas o isletas franqueables son un ejemplo de cómo pequeñas modificaciones en el diseño pueden facilitar el paso de estos gigantes del asfalto sin convertir cada giro en una maniobra complicada.