Salvados
Teresa Rodríguez compara las movilizaciones por la vivienda con el 15M: "Ahora hay más motivos para salir, los decretos son una vergüenza"
¿Qué ha dicho? La que fuera eurodiputada con Podemos y posteriormente diputada en el Parlamento andaluz con Adelante Andalucía se recupera de un cáncer mientras sigue la crisis de cerca: "Hay muchas Maricarmen, pero esta por fin ha puesto a la gente a dar un golpe en la mesa".
Resumen IA supervisado
Las recientes manifestaciones masivas en España por la vivienda evocan el 15M, pero Teresa Rodríguez, ex-eurodiputada de Podemos, destaca diferencias. Desde su recuperación del cáncer de mama, Rodríguez observa con distancia el escenario político. Critica la privatización de la sanidad y el papel del PSOE en el gobierno, afirmando que la izquierda pierde credibilidad al aliarse con ellos. Rodríguez también destaca el riesgo de adoptar discursos de extrema derecha sobre inmigración. Respecto a la unidad de la izquierda, es escéptica y defiende la autonomía de Adelante Andalucía. Finalmente, enfatiza la importancia de las movilizaciones por la vivienda y critica los decretos del gobierno como insuficientes. A pesar de su retiro de la política activa, Rodríguez sigue comprometida con la educación y el activismo social.
* Resumen supervisado por periodistas.
Las manifestaciones multitudinarias y las plazas llenas de gente exigiendo cambios en las políticas de vivienda han devuelto al país una imagen de movilización masiva. Es inevitable pensar en el 15M y buscar las semejanzas y diferencias entre aquel estallido social y el actual. Teresa Rodríguez, una de las figuras más destacadas de aquel movimiento, analiza desde su casa de Cádiz el nuevo escenario político y social en este programa de Salvados.
La que fuera eurodiputada con Podemos y posteriormente diputada en el Parlamento andaluz con Adelante Andalucía observa ahora la política desde una distancia marcada también por su recuperación de un cáncer de mama. Mientras tanto, las cámaras del programa de laSexta se adentran en la acampada de la Puerta del Sol, surgida tras el mediático desahucio de Maricarmen.
Sobre su enfermedad, Rodríguez asegura que se encuentra "bastante bien" gracias a la sanidad pública, los tratamientos y la ciencia. Todavía le queda una operación y continúa con tratamiento hasta final de año, pero considera que el peligro ya ha pasado.
Su experiencia con el sistema sanitario también le ha servido para confirmar algunas de las críticas que ya había formulado desde la política. Rodríguez denuncia la fragmentación y privatización de la sanidad pública y pone como ejemplo el proceso de seguimiento del cáncer de mama en Cádiz. Cuenta que inicialmente tuvo que acudir a un centro concertado y que después pasó al Hospital Universitario Puerta del Mar.
"Un golpe en la mesa"
Es precisamente desde esa nueva distancia desde donde observa ahora las imágenes de la acampada de Sol. Rodríguez reivindica el trabajo previo del Sindicato de Inquilinas y considera que el caso de Maricarmen ha conseguido convertir un problema cotidiano en una movilización mucho mayor.
"Maricarmen hay muchas todos los días en todas las latitudes de España, pero esta Maricarmen por fin ha puesto a la gente a dar un golpe en la mesa", asegura. Para ella, lo ocurrido no es fruto de un día, sino de un "trabajo silencioso" que llevaba tiempo desarrollándose por el Sindicato de Inquilinas. La movilización, sostiene, tampoco terminará con este caso.
Por eso habla de un "nuevo ciclo de movilizaciones" y considera que puede ser una vía para salir de "este marco reaccionario de mierda en el que estamos instalándonos".
Semejanzas y diferencias con el 15M
Al comparar la acampada actual con el 15M, Rodríguez reconoce que sintió nostalgia al ver las imágenes, pero introduce una diferencia fundamental. "Este movimiento puede ser mucho más eficaz que el 15M", sostiene.
Aquel movimiento era, a su juicio, "muy bonito", pero tenía demasiadas reivindicaciones abiertas. Frente a aquello, considera que el actual "15M de la vivienda" tiene una reivindicación mucho más concreta, sin una organización política detrás y con una determinación clara de no abandonar las plazas hasta conseguir avances.
"Ahora hay más motivos para salir a la calle con el tema de la vivienda que los que había en 2011", afirma haciendo referencia a la "burbuja del alquiler". Además, resume su visión del 15M con una metáfora: "Era una olla de agua hirviendo sin tapadera, sabías que antes o después se iba a evaporar el agua".
Sumar y los "sapos que se tiene que tragar"
La conversación lleva después a los lemas que todavía resuenan desde aquel movimiento. Sobre el "No nos representan", Rodríguez sostiene que los gobiernos terminan respondiendo más a los poderes económicos y fácticos que a quienes les votan, especialmente en materia de vivienda.
Y ahí aparece uno de los principales reproches que dirige a quienes surgieron del 15M y acabaron entrando en el Gobierno... a pesar de que Gonzo le recuerda que precisamente Sumar está gobernando con Sánchez: "Tú te metes a gobernar con el PSOE y te tienes que tragar los sapos y decir que están buenos". "Creo que es un error gobernar con ellos, pero si vas a hacerlo, al menos pon sobre la mesa las contradicciones que tienes con el PSOE", sostiene.
También recupera otro de los lemas del 15M: "No hay pan para tanto chorizo" y el de "dormíamos, despertamos". "Ahora despertamos de esa pesadilla (del auge de la extrema derecha) y nos damos cuenta de que no somos tan malos y de que hay futuro", afirma.
Podemos y los errores de la izquierda
Pero la conversación desemboca inevitablemente en Podemos y en los errores de la izquierda. Rodríguez reconoce que aquella formación vivió una "explosión brutal de participación" que no supieron convertir en una organización saludable. "Podemos, desde el principio, siempre fue una olla a presión", resume.
Además, establece una relación directa entre las decepciones de la izquierda y el crecimiento de la extrema derecha: "Cuando la izquierda defrauda, no solo pierde una oportunidad para mejorar la vida de la gente, sino que abona el campo para el crecimiento de la extrema derecha".
Al recordar su salida de Podemos, habla incluso de un "shock postraumático". Eso sí, hay una decisión que se tomó que le sigue escociendo especialmente: entrar en el Gobierno con Pedro Sánchez, algo que ella no quiso desde el primer momento.
En su opinión, el problema es que "el PSOE siempre tiene la capacidad de apropiarse de tus logros y de hacerte partícipe de sus contradicciones". Para Rodríguez, gobernar con los socialistas termina conduciendo a "medidas insuficientes, parches, decepciones y sometimiento al poder económico".
Su respuesta a Rufián
La conversación se desplaza entonces hacia la unidad de la izquierda. Rodríguez no ve viable que las distintas formaciones concurran juntas a las próximas elecciones generales, como había propuesto Gabriel Rufián (y habló ampliamente de ello en el programa de Salvados de la semana pasada). "Las habas están contadas y los múltiples intentos de unidad de la izquierda no responden a las necesidades que hay", afirma.
Ante la pregunta directa de Gonzo, es tajante: "No va a funcionar". "Nos hemos peleado mucho ya, nos llevamos mejor separados", añade.
Adelante Andalucía, anuncia, no concurrirá en una lista unitaria con Podemos e IU. "La razón de ser de nuestra organización es construir el soberanismo andaluz", explica. "La política no es aritmética, es geometría. Lo siento, es más complicada", afirma.
También cuestiona la permanencia prolongada de los dirigentes en las instituciones y defiende limitar los mandatos a ocho años como una forma de evitar la burocratización y el alejamiento de la realidad social.
Sobre la propuesta de Gabriel Rufián para unir a la izquierda, considera que la intención es "bienintencionada", pero cree que los grandes frentes electorales terminan diluyéndose cuando se aproximan al PSOE. Para Rodríguez, la consecuencia de que la izquierda gobierne con el PSOE es que abandona parte de su capacidad de crítica para dejársela en bandeja a la extrema derecha.
La crisis de Ceuta
En ese contexto aparece otro de los asuntos que más le preocupan: la inmigración y el discurso de la extrema derecha. Rodríguez advierte del riesgo de que la izquierda termine adoptando parte de los marcos de la derecha para intentar disputar a sus votantes."Evitamos que entre la extrema derecha en las instituciones cogiendo parte de su discurso", sostiene. Y alerta especialmente de la asociación entre inmigración y delincuencia: "No solo Rufián, también Pedro Sánchez y el PSOE".
Sobre Ceuta, Rodríguez habla de "una ratonera, un experimento social que le conviene la derecha y a la extrema derecha". "El problema no es de convivencia, es de fascismo", sentencia.
Considera que determinadas situaciones de vulnerabilidad y conflicto terminan siendo utilizadas políticamente para alimentar la deshumanización de las personas migrantes. También defiende que existen líneas rojas que deben mantenerse aunque determinadas posiciones no sean populares.
La entrevista aborda también la radicalización de determinados sectores de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Rodríguez asegura percibir una "derechización, ultraderechización y radicalización" y afirma que "cada vez entran más fascistas".
Las movilizaciones por la vivienda
Mientras tanto, sobre las movilizaciones por la vivienda, defiende que "cuanto más duren, mejor". Considera que mantener el conflicto social abierto puede cambiar el sentir común y hacer que determinadas propuestas pasen a formar parte del debate público. Además, cree que esto "puede movilizar el voto de la gente progresista y que vote aunque sea al PSOE con la nariz tapada", sostiene, aunque deja claro que ella nunca lo ha hecho.
Rodríguez también critica los decretos de vivienda impulsados por el Gobierno. Los considera "migajas" y una "falta de respeto" hacia quienes permanecen acampados en las plazas. Cuestiona especialmente que algunas medidas tengan una duración limitada y plantea qué ocurrirá cuando terminen.
Aun así, a fecha del martes 29 de septiembre, cuando es grabada la entrevista, asegura que, si estuviera en el Congreso, podría votar a favor de una medida de regulación aunque la considerase insuficiente. "No me voy a poner a votar con Abascal en contra de cualquier medida de regulación", afirma. Después, añade que seguiría considerándola "una puta vergüenza" y que volvería a la plaza para continuar la movilización.
Los jóvenes y el feminismo
La última parte de la entrevista mira hacia los jóvenes y el feminismo. Rodríguez, que ha vuelto a acercarse a las aulas, explica que da clase a alumnos de entre 12 y 18 años y rechaza la idea de que los adolescentes estén, en general, radicalizados hacia la extrema derecha.
Sin embargo, sí observa diferencias entre chicos y chicas. Cuando plantea debates de actualidad, aparecen temas como la okupación, la inseguridad, la inmigración o incluso Franco. "Pero ellos son niños, no son fascistas, son chavales", recalca.
Sobre el retroceso de los valores feministas entre algunos chicos, Rodríguez sostiene que existe una sensación de rechazo porque "piensan que les estamos acusando de algo de lo que no tienen culpa en principio" Por eso plantea cambiar la forma de abordar la educación feminista. "En los centros educativos, ya está bien de darle a la gente lecciones de feminismo. Lo que toca más bien es hablar de antifeminismo, fíjate", afirma.
La conversación termina lejos de los grandes escenarios políticos. Rodríguez quiere volver a la enseñanza. Asegura que el trabajo en las aulas le proporciona resultados más inmediatos y una satisfacción que no encontraba en la política.
Todavía tiene pendiente una operación y continúa esperando la llamada que le permita pasar por quirófano. Pero su decisión política parece tomada: no quiere volver a ocupar la primera línea.
"Hay relevo", afirma. Y cierra la entrevista con una declaración de intenciones: "Voy a estar donde haga falta, pero no encabezando ninguna lista".