GRANDES VIAJES
Las grandes rutas históricas no lo han sido, ni lo son, solo de peregrinos ni relacionadas con la religión sino también comerciales.
Entre las grandes rutas históricas del mundo ha habido tres que han cambiado su historia porque se trataba de grandes rutas comerciales a través de las que no solo se transportaban mercancías sino que suponían un trasiego cultural importante. Seguro que ya estás pensando en la famosa ruta de la seda y, ciertamente, es una de las tres que vamos a recordar hoy pero hay dos más que tiene que ver con otros dos productos de gran importancia en su tiempo: el ámbar y el incienso. ¿Te atrae la idea de visitar algún enclave de estas rutas? Merece realmente la pena...
Esta ruta unía China con el Mediterráneo atravesando Asia central y es, todavía a día de hoy, la red comercial más famosa de la historia y es que era exactamente eso, una red comercial, una red de rutas terrestres y marítimas, más que una ruta directa para unir China con el Mediterráneo (tenía ramales hacia la India y también con el mundo árabe además de una extensión marítima hacia el Sudeste asiático).
La Ruta de la Seda se consolidó como tal en el S.II a.C. y vivió sus momentos álgidos entre los siglos I y XIV d.C.; fue a partir del S.XV cuando empezó a decaer tanto por la expansión otomana como por el auge de las rutas marítimas abiertas por los portugueses que acortaban los tiempos de viaje respecto a la clásica Ruta de la Seda.
Y durante los más de 1.500 años que estuvo activa ¿qué circulaba por ella además de seda? Especias, porcelana, papel, pólvora, oro, plata y hasta caballos. ¿Y en el ámbito cultural? Facilitó la expansión del budismo hacia China, del Islam hacia Asia central, del Cristianismo, de ideas, arte… y, como no todo podía ser bueno, también de epidemias.
El ámbar era el oro del norte y su ruta lo transportaba desde el Báltico (concretamente desde lo que hoy es Polonia y Lituania) hasta Roma pasando por Europa Central y el Valle del Danubio (Chequia, Austria y norte de Italia).
Se trata de una ruta muy consolidada en época romana, de los siglos I a.C. hasta el III d.C., aunque ya funcionaba allá por la Edad de Bronce lo que significa que esta Ruta del Ámbar es mucho más antigua que la famosa Ruta de la Seda.
Lo que se movía a través de esta ruta no solo era el ámbar báltico que tanto valoraban los romanos sino también metales, vino, cerámica y otros objetos de lujo. Además la importancia de esta ruta era también cultural porque unía el norte con el sur de Europa ya en época romana.
El incienso y la mirra era productos de gran importancia (tanto es así que, junto al oro, eran lo que los Reyes Magos llevaban al Niño Jesús al portal de Belén…) y, como el ámbar, también viajaba hasta Roma pero no desde el norte de Europa sino desde Arabia (hoy Yemen y Omán) y Petra pasando también por Egipto. Esta ruta era principalmente caravanera porque atravesaba zonas desérticas.
Su época más importante fue entre los siglos V a.C. y II d.C. aunque existía desde mucho tiempo antes, desde el año 1000. a.C.; fue decayendo cuando se empezó a desarrollar el comercio marítimo romano a través del Mar Rojo.
Además de incienso (el oro aromático de entonces) y mirra por esta ruta se transportaban especias y otros productos de lujo de la época.