MÉXICO

Catedral Metropolitana de Guadalajara: ¿sabías que ha sufrido graves daños por diversos terremotos?

Viajamos a Guadalajara, en México, para conocer la sorprendente historia que esconde su impresionante Catedral Metropolitana.

Catedral Metropolitana de Guadalajara (México) Imagen de ProtoplasmaKid, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Guadalajara, en México. Allí nos topamos con un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente sorprendentes y espectaculares, como es el caso de la Catedral Metropolitana de Guadalajara. También llamada Catedral Basílica de la Asunción de María Santísima, estamos ante uno de los principales templos de México. El Papa Pío XI le concedió el título litúrgico de basílica menor en diciembre de 1938.

Catedral Metropolitana de Guadalajara (México), a través de su historia

En el espacio donde se encuentra el templo de Santa María de Gracia fue donde se erigió la Iglesia de San Miguel, primera catedral de Guadalajara. Además, esta iglesia estaba al lado de la primera plaza mayor de la ciudad, que en la actualidad es conocida como Plaza Fundadores. Cabe destacar que esa antigua catedral fue un templo sencillo de adobe. Como consecuencia de un incendio que tuvo lugar en mayo de 1574, la construcción se vio dañada. Tiempo después, el centro de Guadalajara se cambió hacia la nueva plaza mayor, donde se erigió la nueva catedral.

En mayo de 1561 se obtuvo la autorización del Rey Felipe II de España por cédula real para construir la nueva iglesia catedral, cuyo costo iba a ser cubierto por el Consejo de Hacienda. El 31 de julio de ese mismo año, Pedro de Ayala, como segundo obispo de Nueva Galicia, colocó y bendijo la primera piedra de este templo. Eso sí, su construcción no comenzó hasta 1571 y no fue consagrada hasta octubre de 1618. En el siglo XIX, el arquitecto José Gutiérrez optó por reemplazar los retablos barrocos de madera dorada por unos parecidos de estilo neoclásico.

Catedral Metropolitana de Guadalajara (Mexico) | Imagen de Isacdaavid, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

En 1818, un fuerte terremoto sacudió la ciudad, cuyas secuelas dejaron una tragedia como fue el derrumbe de las torres y la cúpula. Aunque fueron sustituidas por unas nuevas, también colapsaron durante otro sismo en 1849. Fue entonces cuando el obispo Aranda decidió encargar la construcción de las nuevas al reconocido arquitecto Manuel Gómez Ibarra. Entre sus obras, destacan el Santuario de San José de Gracia, la cúpula del Hospicio Cabañas e, incluso, el pórtico del Templo de Nuestra Señora del Pilar.

En 1915, fue despojada de su atrio con reja de hierro forjado que adornaba su frente y que había sido ordenado construir por Pedro Espinosa y Dávalos, primer arzobispo de Guadalajara. Es más, fue el gobernador Manuel M. Diéguez quien ordenó su destrucción para poder ampliar la avenida Alcalde. En diciembre de 1938, el Papa Pío XII la elevó a rango de basílica menor, dedicada a la Asunción de María.

No fue hasta 1988 cuando se dieron por comenzadas las intervenciones de la Catedral. Es más, en 1993 se restauraron las torres y se demolió el antiguo altar mayor que era de mármol de Carrara y contaba con esculturas de los evangelistas. A pesar de los esfuerzos, la iglesia continúa en peligro tras haber sufrido daños en diversos sismos que se produjeron en los años 1932, 1957, 1979, 1985, 1995 y 2003. Aun así, el tiempo ha hecho posible que esta Catedral Metropolitana sea uno de los grandes atractivos de la ciudad mexicana de Guadalajara.