OMÁN
Masirah, una isla remota y salvaje para huir del frío que viene
Masirah es una isla omaní y remota tan valiosa por sus tradiciones ancestrales como por su belleza natural y marítima.
Cuando el otoño nos recuerda más al invierno que está por llegar que al verano que ya pasó entramos en una suerte de tiempo inquieto en el que no sabemos si empezar a planificar las primeras escapadas de invierno (a los magostos y matanzas de San Martín y a los mercadillos de Navidad en noviembre o a las estaciones de esquí a partir de diciembre) o si empeñarnos en buscar todavía destinos cálidos y paradisíacos… Si eres de los segundos apúntate esta isla: Masirah. Es una isla remota, está en Omán y es un auténtico paraíso.
Lo primero que tienes que saber de Masirah, antes incluso que cómo llegar, es que en octubre y noviembre la temperatura media está por encima de los 26ºC e incluso en diciembre esa misma temperatura media no baja de los 24ºC (enero y febrero, aun siendo más fríos, son meses agradables porque su temperatura media ronda los 22 y 23ºC); esas temperaturas seguro que te hacen pensar en un chapuzón en el mar y lo cierto es que aquí el agua también se mantiene cálida, ahora bien, en invierno el mar se revuelve y el oleaje y las corrientes hacen que algunas playas no sean adecuadas para pensar en nadar a placer.
También es importante que tengas en cuenta que Masirah es una isla ventosa y aislada lo que significa que ofrece una infraestructura turística menos desarrollada que otros destinos, ahora bien, esto no deja de ser parte de su encanto, hablamos de un destino al margen del turismo de masas.
Y ahora que sabes que Masirah es, especialmente en otoño pero también en invierno, un destino cálido ¿qué puedes esperar de esta isla? Playas desiertas perfectas para pasear a placer, las de la costa oriental más abiertas, salvajes y ventosas y las de la costa occidental con más zonas resguardadas pero en todo caso siempre playas casi vírgenes, en paisajes sin apenas construcciones y con restos de embarcaciones en la arena que nos recuerdan la dureza del mar. Seguro que a estas alturas ya imaginas que Masirah es un paraíso para los amantes del kitesurf y el windsurf y así es.
La riqueza natural de Marisah no se limita a sus playas sino que incluye también su fauna: esta isla omaní es uno de los lugares más importantes del mundo para la reproducción de la tortuga boba aunque también llegan a sus costas otras especies de tortuga marina; aunque la época de anidación varía en función de la especie de tortuga marina, se trata de un proceso que se puede observar especialmente entre febrero y septiembre (no tanto en otoño); las aves migratorias también tienen Marisah entre sus destinos y, en función de la época del año en que estemos, es fácil ver especies de aves tan vistosas como los flamencos y los pelícanos.
En Hilf, que es el pueblo más grande de Masirah, descubrirás un Omán marinero y de pescadores con sus pequeños comercios, sus restaurantes sencillos y sus tradiciones locales entre las que destaca una, el khol: se trata de una tradición desarrollada por las mujeres y que consiste en la elaboración artesanal de un pigmento natural que se usa, desde tiempos inmemoriales, para maquillarse los ojos, un maquillaje que no es solo una cuestión estética sino que se empleaba para proteger los ojos del sol, el viento y la arena. Se trata de una tradición que forma parte de la identidad cultural no solo de Omán sino de toda la zona de Arabia y que ha sido reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Y ahora que ya sabes algo más de esta isla ¿te seduce la idea de visitarla? Si es así, te interesará sin duda saber cómo llegar a ella: la forma más fácil de llegar es hacerlo es en ferry desde Shannah hasta Hilf, incluso puedes embarcar con coche de alquiler para recorrer Masirah a placer (en el mapa parece una isla muy pequeña pero tiene unos 95 kilómetros de largo). Un matiz importante: si quieres explorar playas remotas o meterte incluso por pistas de arena, mejor en 4x4.