ISLANDIA
Las rocas de hielo dan la apariencia de diamantes de diversos tamaños y formas.
Dicen que nunca te irás a dormir sin haber aprendido algo nuevo. Por ello, en esta ocasión, hablaremos de uno de los lugares más desconocidos de nuestro planeta. Eso sí, que no sea uno de los lugares más habituales por los turistas no quiere decir que no sea una joya natural descubierta. Así pues, en este viaje haremos las maletas con destino Islandia. Pues, en medio de este helado territorio existe una de las playas más espectaculares del mundo.
Conocida como Diamond Beach, playa del diamante en español, está situada a unas seis horas de la capital, Reikiavik. El motivo por el que este lugar ha recibido este nombre se debe a las grandes rocas de hielo que adornan la arena volcánica. Un paraje natural donde el hielo reflejado con el sol resplandece de manera espectacular. Una visión que es asemejada con la belleza de un diamante. Por ello, al estar repleta de rocas de hielo glaciar, recibe este nombre.
La playa del diamante recibe constantemente bloques de hielo que se desprenden del glaciar Breiðamerkurjökull, el cual forma parte del enorme glaciar Vatnajökull. Un viaje que desemboca en la laguna Jökulsárlón. Estos grandes pedazos de hielo, los cuales son icebergs, viajan por el agua y realizan su recorrido por el mar. De esta manera, son empujados por las olas hasta la playa.
Estos bloques varían en tamaño. Pues, los hay también pequeños. Pero, la peculiaridad que comparten todos es su belleza. Pues, al estar sobre la arena negra crean un efecto visual impresionante. Asimismo, los expertos reportan que el color del hielo varía. De hecho, algunos lo asocian con un azul intenso y profundo, un blanco brillante o, incluso, de tonos turquesas.
No importa la época del año en la que se visite la playa del diamante, pues siempre está preciosa e impresionante. Pero, si se va en los meses de invierno, el hielo en la playa será más abundante. Pues, a mayor frío y descenso de las temperaturas, más hielo. Además, hay muchas probabilidades de ver auroras boreales.
Pero, si se desea ir en época de verano, tampoco hay problema. Las largas horas de luz y el hielo brillando con el reflejo de la luz solar dan un efecto igual de impresionante. Asimismo, a menudo se puede observar focas, aves marinas y, con suerte, orcas. Eso sí, todo ello si las condiciones climatológicas lo permiten.
Muchas personas coinciden en que la playa tiene una apariencia diferente cada día. Pues, cuando hay pedazos de hielo que se están deshaciendo, otros se están creando. Un constante cambio que hace de este lugar uno de los más impresionantes del mundo. Un auténtico tesoro natural que enamora a todo aquel visitante que tiene la oportunidad de verlo en primera persona.