SUIZA

Wengen, el pueblo alpino sin coches al que sólo se llega en tren

Wengen es un pueblo suizo sin coches, con vistas a los Alpes y mucho encanto.

Wengen, en SuizaPixabay

Wengen tal y como lo conocemos hoy comenzó a desarrollarse en el S.XIX, ocurrió cuando los viajeros británicos llegaban hasta este rincón suizo fascinados por los Alpes y el alpinismo y se maravillaban ante las vistas de las que aquí se disfrutan y es que desde Wengen se ven algunos de los picos más imponentes de Europa: el Jungfrau, el Mönch y el Eiger. De hecho los hoteles más elegantes y bellos de Wengen datan de esa época, el S.XIX, que fue además una época dorada del turismo alpino.

Wengen es además un pueblo disfrutable todos los meses del año aunque de manera diferente: en invierno el protagonista es la nieve y también lo es el esquí porque este pueblo alpino es sede de la Lauberhorn Race, una de las pruebas más míticas del esquí alpino: se celebra en la pista de descenso más larga de la Copa del mundo (supera los 4 kilómetros) y en ella se alcanzan velocidades que rondan los 150 km/h; la primavera a Wengen llega muy tarde (el invierno es largo…): en abril todavía es invierno, en mayo comienza a asomarse la primavera a los prados y se ve ya una tímida floración silvestre y en junio ya sí es plena primavera: los praderas se llenan de flores y las cascadas del valle de Lauterbrunnen, que son más de 70, caen a plomo con el agua del deshielo.

Wengen, en Suiza | Pixabay

Wengen es un pueblo pequeño, tan pequeño que puede recorrerse tranquilamente en un par de horas, no es un pueblo monumental con grandes edificios que visitar más allá de los hoteles estilo Belle Epoque o sus chalets de madera que en primavera se decoran con flores; es en cambio un pueblo popular por su ambiente tranquilo, tan tranquilo que aquí no hay coches, los únicos vehículos que verás circular son eléctricos y pertenecen a los hoteles en su mayor parte.

Lo que buscan quienes visitan Wengen es disfrutar de esa paz y tranquilidad, alejarse del mundanal ruido y de las rutinas diarias para disfrutar de un entorno natural único y excepcional como el que ofrecen siempre los Alpes, tanto en invierno con sus nieves y sus hielos como en primavera por sus praderas floridas y sus cascadas cargadas de agua y por supuesto en verano, época óptica para disfrutar del senderismo de alta montaña en un rincón del mundo de una belleza excepcional.

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