PAIS VASCO
Ponemos rumbo a San Sebastián para conocer la sorprendente historia que esconde la Basílica de Santa María del Coro.
Viajamos hasta San Sebastián, donde encontramos un sinfín de monumentos y construcciones verdaderamente sorprendentes y espectaculares. Un claro ejemplo es la Basílica de Santa María del Coro, una edificación de estilo barroco aunque con ciertos elementos góticos e incluso neoclásicos que fue terminada en 1774 y está situada entre las calles 31 de Agosto y Mayor.
Hay que destacar que la fachada y la entrada principal de este templo están alineadas con la catedral del Buen Pastor. Desde el exterior, la basílica destaca principalmente por la portada principal, ubicada a modo de retablo entre dos torres y, sobre la cual, podemos observar la figura martirizada de San Sebastián, y los símbolos papales que le otorgan la categoría de basílica menor. Todo ello junto al escudo de la ciudad, coronando el edificio. Fue a mediados de febrero de 1973 cuando la iglesia fue erigida como basílica menor.
Para comenzar, debemos saber que se construyó en el solar que, una vez, ocupó una iglesia románica de los siglos XII y XIII que fue erigida por los reyes de Navarra. Posteriormente, fue ampliada en estilo gótico renacentista entre 1522 y 1560 por los Habsburgo que, en aquel momento, eran reyes de España.
Un siglo después, concretamente en 1688, una explosión en el polvorín del Castillo de la Mota, situado tras este templo, lo dañó profundamente. No fue hasta 1743 cuando comenzaron las obras de reconstrucción a partir del proyecto realizado por los arquitectos Miguel de Salazar y Pedro Ignacio Lizardi. Así pues, se edificó sobre la antigua iglesia gótica, cuya planta y orientación se decidió conservar.
No podemos dejar de mencionar que el 31 de agosto de 1813, durante la Guerra de la Independencia, San Sebastián fue incendiada por las tropas británicas que luchaban contra los franceses, que eran los que la ocupaban. Toda la ciudad ardió, excepto la calle que conduce a la iglesia, llamada Calle 31 de Agosto.
Es importante tener en cuenta que la nave principal consta de un salón de 48 por 33 metros, dividida en tres partes que, a su vez, también se pueden dividir en 4 zonas. Además, seis pilares y los muros con pilares a modo de contrafuertes son los que soportan las bóvedas. Los pilares octogonales alcanzan una altura de 15 metros hasta sus capiteles, siendo la bóveda central la mayor con una altura de más de 27 metros.
En cuanto al altar mayor, está dedicado a la Virgen del Coro, patrona de la ciudad junto a San Sebastián. La imagen de la Virgen es una talla en madera de unos 40 centímetros que puede datarse entre los siglos XV y XVI. Destaca especialmente por su tez morena y la dulzura de su expresión.
Del interior, también destaca el conjunto de estilo clasicista que conforman los retablos central y laterales, siendo obra de Francisco Azurmendi y Diego de Villanueva. En los pies de la iglesia encontramos el coro, comunicado mediante escalinata. En él hay una sillería de planta semicircular, obra de Francisco Bocente y Mendía, así como el imponente órgano románico Cavaillé-Col que data de 1863.