SORPRENDENTE
4 salinas europeas que parecen paisajes de otro planeta
Los paisajes salineros son a la vez naturales y fruto de la mano del hombre y algunos de ellos son todo un espectáculo.
La sal era tan valiosa como el oro, tanto es así que era conocida como oro blanco; la razón va más allá de la importancia de la sal en la dieta: cuando no existían frigoríficos ni cadenas de frío era el modo más seguro de conservar los alimentos. Y por eso, porque sin los productos en salazón la vida se convertía en una suerte de sobrevivir al día, se trabajaba duramente en las salinas, porque la sal no solo era riqueza, era vida.
Ese arduo trabajo fue modelando el paisajes salineros y algunos de ellos resultan hoy de lo más curioso y sorprendente ya sea por su forma o por sus colores (o por ambas cosas). ¿Sabes cuáles son y dónde están algunos de los paisajes salineros más sorprendentes de Europa? A continuación te recomendamos cinco:
Janubio en Lanzarote
Las salinas de Janubio son, probablemente, las más espectaculares de Europa por su contraste con la costa de lava negra en la que están ubicadas, aquí se entremezcla el paisaje volcánico con el salinero y el resultado es realmente sorprendente: miles de pequeñas parcelas blancas y de colores junto a la lava negra… de hecho la laguna que dio lugar a estas salinas se formó al quedar se parada del mar y aislada de él tras antiguas erupciones volcánicas. ¿Lo más llamativo de estas salinas? Sin duda el contraste de colores: el negro de la lava, el blanco de la sal, el azul del océano y tonos ocres y rosados en las diferentes cuadrículas.
Fuencaliente en La Palma
Estas salinas tienen en común con las de Janubio su ubicación en un paisaje volcánico negro; aquí las piscinas que contienen la sal son blancas pero el agua pasa por diferentes matices de color que van de los tonos amarillentos y ocres a los rosados durante el proceso de evaporación del agua tras el que se obtiene la sal. Para completar la espectacularidad del paisaje, tras las salinas está el faro de Fuencaliente que parece emerger de la sal.
Aigues-Mortes en Francia
Si en las salinas canarias lo más sorprendente son los contrastes de color con el negro de la lava y el azul del mar, en las salinas de Aigues Mortes, en Camarga (Francia), lo espectacular son los colores del agua de las salinas en sí porque los estanques de evaporación se tiñen de rosa, rojo, violeta y blanco durante el proceso ¿por qué? Porque en estas salinas no solo hay una elevada salinidad sino que abundan algunos microorganismos que son los responsables directos de la formación de estos colores: visto desde el aire el mosaico de colores es sugerente a rabiar y, desde el suelo, tiene también, como sucede en Fuencaliente, un plus: se ve emerger las murallas medievales que parecen nacer de los estanques de colores de las salinas.
Secovlje en Eslovenia
Esas salinas son muy diferentes a las anteriores, aquí no se produce explosión de color como en las francesas y contrastes de cine con la tierra volcánica como en las españolas, aquí lo que dibuja un paisaje sorprendente es el hecho de que estas salinas han sido abandonadas y con ellas las diferentes construcciones de la zona que son hoy ruinas; el resultado es un paisaje creado por el hombre en el que la naturaleza se abre de nuevo paso a través de los estanques, canales, diques, muros de piedra, casas y demás estructuras ya abandonadas.